La campaña está bien.
Seguramente cumple el briefing. Está bien producida, bien ejecutada y construida sobre una idea sencilla: frente a la especulación, una ley para vivir.
No es una mala campaña.
El problema es que España no tiene un problema de comunicación sobre vivienda. Tiene un problema de vivienda.
Y cuando el problema es real, la comunicación deja de ser protagonista. Porque hay una cuestión mayor:
¿Dónde voy a vivir?
Sin una respuesta a esa pregunta, todo lo demás pierde importancia.
‘Una ley para vivir’ de Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana