Cuando la publicidad vuelve al garaje

Instagram: @publi_flypa

Hay algo especialmente interesante cuando una buena idea no nace en una gran consultora, ni en un laboratorio de Silicon Valley, ni bajo el paraguas de una multinacional.

Sino en algo mucho más reconocible: un garaje, una necesidad concreta y alguien que decide resolverla.

Estos días hemos visto un ejemplo claro: un triciclo publicitario capaz de medir impacto real en la calle: quién mira, cuánto tiempo, qué atención genera. Publicidad exterior con cerebro.

Podríamos quedarnos en la anécdota tecnológica, o en el triciclo, pero ponemos foco en lo que representa. Es el proyecto “Publi Flypa”, de Pepe Sosa, ganador del Concurso de Ideas emprendedoras. El vehículo ya circula por las calles de Alicante.

La publicidad exterior llevaba tiempo pidiendo esto

La publicidad exterior te ofrece mucha visibilidad y poca medición real.

Sabíamos que estaba ahí. Sabíamos que impactaba. Pero no cuánto. Ni a quién. Ni con qué intensidad.

Mientras tanto, el mundo digital avanzaba con métricas obsesivas.

Clicks. CTR. Conversiones.

Y la calle se quedaba en una especie de intuición.

Lo interesante de esta idea no es que “modernice” la publicidad exterior. Es que reduce la distancia entre lo físico y lo medible.

Innovar no siempre es inventar algo nuevo

No hay nada futurista en un triciclo ni en poner publicidad en la calle, ni siquiera en medir comportamiento.

La innovación aquí está en conectar piezas que ya existen y darles sentido en un contexto real

Esto es importante porque desmonta un mito bastante extendido:

que innovar es hacer algo completamente nuevo. Muchas veces no lo es.

Muchas veces es mirar lo de siempre con otra intención.

El garaje sigue siendo un lugar peligroso (en el buen sentido)

Nos hemos acostumbrado a pensar que la innovación vive en grandes estructuras.

En realidad, muchas veces pasa lo contrario.

Las buenas ideas suelen aparecer donde hay menos capas, menos procesos y más cercanía con el problema real. Un garaje, en ese sentido, no es un símbolo, sino otra forma de trabajar. Cuando alguien ve una necesidad, avanza sin permiso, sin esperar validación y sin power point. 

Y eso, en publicidad, tiene mucho valor.

Qué nos dice esto sobre el momento actual

Este tipo de iniciativas nos cuentan que la publicidad exterior está infraexplotada.

Sigue teniendo algo que otros medios no pueden replicar del todo: presencia física, contexto e impacto en el entorno. 

Durante años, el sector ha mirado hacia arriba cuando hablaba de innovación: Silicon Valley, grandes tecnológicas, modelos importados…Pero quizá parte de lo que necesitamos está en entender mejor los problemas reales, mirar los canales de siempre con otros ojos y construir soluciones más pequeñas, pero más concretas. No todo tiene que ser escalable a nivel global desde el día uno. A veces basta con que funcione bien en una calle.

Este triciclo no va a cambiar la industria por sí solo. Sí señala que las ideas sencillas, bien pensadas, siguen moviendo el mundo y que la innovación en ocasiones, viene de alguien que decide hacer mejor lo que ya existe. Aunque sea desde un garaje.

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