IKEA diseña para una generación con la casa a cuestas

La nueva colección de IKEA nace de observar cómo viven los jóvenes que cambian de vivienda con frecuencia. Sus muebles plegables, soluciones portátiles y un colchón que se transporta como una mochila responden a una forma de vivir cada vez más móvil. Pero también cuentan lo que sucede cuando una marca escucha antes de diseñar.

Un colchón que se enrolla y se lleva a la espalda. Una mesa que se pliega para transportarla fácilmente. Una bolsa con ruedas para mover las pertenencias de una vivienda a otra.

IKEA acaba de presentar KOMPISHÄNG, una colección de 13 productos concebidos para jóvenes que cambian de domicilio con frecuencia.

La colección resulta interesante por los objetos que propone, pero sobre todo por cómo surgió la idea de crearlos.

La innovación empezó en casa de sus consumidores

IKEA comenzó a investigar cómo vivían los jóvenes en situaciones residenciales transitorias. Para ello, visitó en Londres las viviendas de personas de entre 20 y 28 años.

Encontró jóvenes que recurrían a vehículos con conductor para hacer sus mudanzas. Otros utilizaban incluso monopatines prestados para trasladar objetos pesados.

Aquellas soluciones improvisadas revelaban necesidades muy concretas: muebles que pesaran menos, pudieran moverse sin ayuda y se adaptaran a espacios diferentes.

La compañía incorporó también a dos jóvenes estudiantes en prácticas al proceso de investigación y diseño. Algunas de las piezas de KOMPISHÄNG nacieron de ese trabajo.

IKEA salió a observar cómo vivían sus consumidores y volvió con ideas para fabricar algo diferente.

Diseñar para una vida que cambia de dirección

Durante décadas, amueblar una casa ha estado asociado a cierta expectativa de permanencia. Elegimos muebles pensando en las dimensiones de un salón, una pared o un dormitorio en el que imaginamos pasar años.

Pero ¿qué ocurre cuando no sabemos cuánto tiempo vamos a vivir allí?

La colección incorpora esa incertidumbre al diseño. Los muebles deben funcionar en la vivienda actual y poder acompañar a sus propietarios a la siguiente.

También hay una preocupación menos evidente. IKEA ha explicado que, aunque una persona cambie constantemente de domicilio, no quiere que sus muebles tengan aspecto provisional.

Una vivienda puede ser temporal sin que quien la habita quiera sentirla así.

Es una observación que amplía el problema. La necesidad no consiste únicamente en facilitar una mudanza, sino en poder construir cierta sensación de hogar allí donde toque vivir.

Un colchón transportable no resuelve las dificultades de acceso a la vivienda. Pero muestra cómo una realidad social puede acabar influyendo en las decisiones de diseño de una marca.

Innovar también es marketing

Hace poco hablábamos en Capazo Creativo de por qué innovar es marketing. KOMPISHÄNG permite volver a esa conversación desde un caso muy concreto.

IKEA no ha inventado los muebles plegables ni los objetos portátiles. Ha reunido esas soluciones alrededor de una necesidad que identificó al entrar en las casas de sus consumidores.

Los jóvenes ya estaban buscando maneras de trasladar sus pertenencias utilizando vehículos con conductor, monopatines prestados y cualquier recurso que tuvieran a mano.

En cierto modo, el consumidor ya había empezado a diseñar la solución.

IKEA supo reconocer en aquellos comportamientos improvisados una oportunidad para desarrollar una colección.

Porque una parte de la innovación comienza mucho antes de que exista un nuevo producto: cuando alguien observa con suficiente atención lo que las personas ya están haciendo para resolver un problema.

Fuente: IKEA

Lo que esta MIRADA ayuda a entender

– ¿Qué es KOMPISHÄNG, la nueva colección de IKEA?
– ¿Qué papel tiene la observación del consumidor en la innovación de producto?
– ¿Cómo ha utilizado IKEA la investigación de usuarios para diseñar KOMPISHÄNG?
– ¿Cuántas oportunidades de innovación pasan desapercibidas porque las marcas preguntan, pero no observan?

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