Lacoste evoluciona su marca. El cocodrilo no se toca

Lacoste ha presentado una evolución de su identidad visual. Un rediseño que no rompe con lo anterior, pero tampoco se queda en un ajuste superficial. Revisa tipografía, sistema gráfico y consistencia del cocodrilo para hacerlo más legible, más adaptable y preparado para los entornos en los que hoy se mueve la marca.

No es un cambio radical. Mantiene sus activos, pero los ordena mejor.

Actualizar la marca

Actualizar una marca no es solo una cuestión estética. Es decidir qué se mantiene, qué se ajusta y hasta dónde puede crecer sin perder reconocimiento. En este caso, el cocodrilo no se discute. Se trabaja para que funcione en más contextos: retail, digital, colaboraciones o nuevos territorios de marca.

Durante años, muchas actualizaciones han buscado distanciarse del pasado: simplificar, neutralizar, entrar en códigos digitales más homogéneos. En ese proceso, algunas marcas han perdido parte de su carácter.

Lacoste toma otro camino.

El movimiento no se queda en la identidad.

En paralelo, la marca amplía su presencia a través de decisiones que van más allá del producto. El acuerdo con Meliá para diseñar uniformes —junto a la sastrería Bastida— es un buen ejemplo. No responde a una lógica de activación puntual. Introduce a Lacoste en un contexto distinto, donde el producto deja de ser consumo para formar parte de la experiencia.

Una marca que quiere crecer necesita un sistema que aguante. Que funcione en distintos entornos sin perder identidad. Que pueda convivir con partners, espacios físicos y nuevas categorías sin diluirse.

Por eso este movimiento tiene más recorrido del que aparenta. No es solo rediseño. Es preparación.

Durante mucho tiempo, actualizar se ha entendido como un riesgo: perder reconocimiento, desconectar con el legado, generar rechazo. No actualizar también limita. Reduce capacidad de adaptación, de crecimiento y de entrada en nuevos espacios.

El debate ya no está en elegir entre tradición o modernidad.

Está en construir sistemas capaces de sostener ambas.

Actualizar sin perder la esencia no es una contradicción. Cuando se hace con criterio, amplía la marca.

Compartir en

Relacionados