Unizar tenía un Nobel. Ahora quiere convertirlo en marca

Santiago Ramón y Cajal estudió Medicina en la Universidad de Zaragoza. Fue profesor. Desarrolló parte de su trayectoria académica en la ciudad y terminó convirtiéndose en una de las grandes figuras universales de la ciencia. En 1906 recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina. Para Unizar es, en palabras de su rectora, Rosa Bolea, «su alumno más sobresaliente».

Nada de esto es nuevo. Lo nuevo es haber decidido qué hacer con ello.

La Universidad de Zaragoza acaba de presentar Cajal X Unizar, una campaña de identidad y proyección de marca que recupera ese vínculo para conectar la universidad actual con conocimiento, investigación, talento, innovación y proyección internacional.

La decisión tiene una lectura que trasciende a Cajal y a la propia universidad.

Las organizaciones dedican mucho tiempo a buscar fuera algo nuevo que contar. Un territorio. Una colaboración. Un embajador. Un concepto. Una historia capaz de explicar quiénes son.

Unizar ha mirado dentro.

Un Nobel estaba ahí

Hay pocas organizaciones que puedan incorporar a un Premio Nobel a su relato con la legitimidad con la que puede hacerlo la Universidad de Zaragoza.

No hay patrocinio ni asociación sobrevenida. Cajal forma parte de su historia.

La campaña parte del concepto Una Universidad de Nobel y utiliza la X de Cajal X Unizar como conexión entre Cajal y la Universidad, pero también entre pasado y futuro, ciencia y sociedad, conocimiento e innovación, Aragón y el mundo.

Aprovecha algo propio para reforzar aquello por lo que Unizar quiere ser reconocida hoy.

Una primera lección para otras marcas: saber reconocer el valor que ya tienen.

Puede estar en una persona, un producto, una patente, una forma de hacer, un archivo, un edificio, una historia o el talento de quienes trabajan dentro. Activos tan integrados en una organización que terminan resultando más evidentes para quien mira desde fuera que para quien convive con ellos todos los días.

Cajal es un caso extraordinario.

Del archivo al presente

Había otro problema por resolver. Cajal podía pertenecer legítimamente a Unizar y seguir pareciendo una figura encerrada en los libros de historia.

La campaña no utiliza la imagen más reconocible del científico anciano. Lo recupera con 54 años, la edad a la que recibió el Nobel, y construye alrededor de él una gráfica contemporánea acompañada por frases extraídas de sus escritos. El objetivo declarado es acercarlo especialmente a las nuevas generaciones.

Y hay una decisión todavía más actual: ese Cajal que vemos no procede de una fotografía. Su imagen ha sido generada con inteligencia artificial, algo que la propia Universidad identifica en la web de la campaña.

Aquí la IA tiene una función concreta. Permite construir una representación de Cajal que no existe en el archivo y ponerla al servicio de la intención creativa: traer al científico al presente sin limitarse a intervenir una fotografía histórica.

La tecnología no es el concepto. El concepto estaba antes.

Más allá de la gráfica

Cajal X Unizar tampoco se limita a una gráfica institucional. Arrancó con diez días de teaser bajo el concepto Una Universidad de Nobel y combina contenidos audiovisuales, piezas gráficas y digitales, redes sociales y presencia en medios, además de plantear una dimensión internacional.

El despliegue on y off tiene sentido para una campaña cuyo objetivo es ganar visibilidad y reforzar asociaciones de marca.

Pero puede tener todavía más recorrido.

Cajal puede atraer la mirada hacia Cajal. O puede utilizar su enorme capacidad de atracción para que empecemos a mirar también a quienes investigan, enseñan, estudian e innovan hoy en la Universidad de Zaragoza.

El Nobel puede ser protagonista, pero también altavoz.

Una campaña construida alrededor del talento del pasado tiene una oportunidad magnífica para hacer visible el talento del presente.

Del concepto a la ejecución

Hasta aquí hay muchas decisiones que nos parecen acertadas. Quizá donde la campaña pierde algo de fuerza es al trasladar una idea tan singular a su expresión visual.

Tipografías de gesto manual, colores intensos, retrato intervenido, frases de gran tamaño, una estética deliberadamente joven… son códigos que hoy encontramos con frecuencia en la comunicación de marcas e instituciones.

Puede haber una intención clara detrás: alejar a Cajal del retrato solemne y acercarlo a las generaciones más jóvenes, algo que la propia Universidad señala entre los objetivos de la campaña.

Quizá el resultado sea menos diferencial que el punto de partida.

Y esto también forma parte del trabajo de marca. Tener un buen concepto no garantiza una buena ejecución. Entre una idea y la forma en que finalmente llega a la calle hay decisiones de diseño, dirección de arte, tono, producción y adaptación capaces de multiplicar su fuerza o de restarle parte de ella.

Mirar mejor lo que ya tenemos

Esa es la parte de Cajal X Unizar que más nos interesa.

No todas las organizaciones tienen un Premio Nobel en su historia. Pero casi todas tienen algo que no están contando suficientemente bien.

Personas que saben muchísimo. Investigaciones que apenas salen de su ámbito. Productos que explican mejor una compañía. Historias olvidadas. Formas de trabajar. Diseños. Patentes. Archivos. Talento al que nunca se le ha dado un foco.

Detectarlo es solo el principio. Después hay que saber convertirlo en algo relevante, hacerlo reconocible y encontrar la manera de llevarlo hasta quienes todavía no lo conocen.

Unizar tenía un Nobel.

Ahora tiene la oportunidad de utilizarlo para que veamos todo lo demás.

https://cajal.unizar.es/es

Lo que esta MIRADA ayuda a entender


– ¿Cómo puede una marca aprovechar mejor los activos que ya tiene?

– ¿Por qué un buen concepto no garantiza una buena ejecución?

– ¿Qué papel juega la inteligencia artificial en Cajal X Unizar?

– ¿Qué busca Unizar al recuperar la figura de Santiago Ramón y Cajal?

– ¿Y si una de las mejores historias de tu marca ya estuviera dentro?

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