Durante años, muchas marcas han entendido el marketing con creadores como una extensión de la publicidad: campañas puntuales, publicaciones patrocinadas, alcance rápido. Una forma eficaz de amplificar mensajes, pero pocas veces algo que afectara de verdad a la forma en que la marca construye su negocio.
Ese planteamiento empieza a quedarse corto.
Lauren Anderson, responsable en Estados Unidos del Brand Innovation Lab de Amazon Ads, lo explicaba hace poco con bastante claridad: los creadores están dejando de ser simples productores de contenido para convertirse en actores estratégicos capaces de influir en cultura, comunidad y negocio. Y eso obliga a las marcas a repensar cómo trabajan con ellos.
Lo interesante es que este cambio ya se está viendo en distintas estrategias y modelos de colaboración que están transformando la relación entre marcas y creadores.
De campañas con influencers a relaciones continuas
Uno de los cambios más visibles es el paso de colaboraciones puntuales a relaciones sostenidas en el tiempo.
Durante años, muchas marcas activaban influencers para una campaña concreta: un lanzamiento, una promoción o un momento de visibilidad en redes. Hoy cada vez más compañías están construyendo redes estables de creadores que acompañan a la marca durante meses o incluso años.
Adidas es un buen ejemplo de esta evolución. La marca lleva tiempo trabajando con creadoras del ámbito del fitness, el deporte o el lifestyle que participan de forma recurrente en lanzamientos, eventos y contenidos de comunidad. Más que acciones aisladas, se trata de relaciones que permiten construir relato y coherencia a largo plazo.
Cuando esto ocurre, los creadores dejan de ser un canal puntual y pasan a convertirse en voces que acompañan a la marca dentro de sus propias comunidades.
Cuando los creadores participan en el producto
Otro paso interesante aparece cuando los creadores dejan de intervenir solo en la comunicación y empiezan a participar en el desarrollo del producto.
La industria de la belleza lleva tiempo explorando este modelo. Fenty Beauty, impulsada por Rihanna, se ha convertido en uno de los casos más citados. Más allá de la notoriedad de su fundadora, la marca se ha construido alrededor de una comunidad muy activa que participa en la conversación sobre producto, tonos, usos o expectativas.
Ese diálogo constante entre marca y comunidad ha influido en la forma en que se diseñan y se lanzan nuevos productos, inspirando a otras marcas del sector a trabajar con creadores como colaboradores en los procesos de desarrollo.
En Corea del Sur encontramos otro ejemplo llamativo. La marca de cosmética Medicube ha impulsado su crecimiento global apoyándose en miles de creadores que prueban, explican y recomiendan sus productos en plataformas como TikTok. Más de 30.000 perfiles participan en esta red de afiliación que convierte a los creadores en una especie de fuerza comercial distribuida.
Diez casos que ayudan a entender hacia dónde va la economía de los creadores
Más allá de los ejemplos más conocidos, cada vez aparecen más marcas que integran a los creadores en el centro de su modelo. Estos casos ayudan a entender cómo se está materializando esta tendencia en distintos sectores.
Nude Project
La marca española de streetwear fundada por Bruno Casanovas y Álex Benlloch es uno de los ejemplos más claros de cómo una comunidad digital puede convertirse en motor de marca.
Nude Project nació prácticamente dentro de Instagram y TikTok, con los propios fundadores actuando también como creadores y narradores del proyecto. La marca ha construido su crecimiento alrededor de comunidad, eventos y contenido generado por su propia audiencia, que participa activamente en el relato de la marca.
Más que una estrategia de influencers, el proyecto funciona como una marca impulsada por creadores y comunidad.
Prime (Logan Paul y KSI)

La bebida energética creada por Logan Paul y KSI se ha convertido en un fenómeno global en retail.
Gran parte de su crecimiento se explica por la enorme comunidad digital de ambos creadores, que han utilizado sus plataformas como espacio natural de lanzamiento, conversación y difusión cultural.
Aquí el creador no actúa como prescriptor. Forma parte del origen mismo de la marca.
Feastables (MrBeast)
El youtuber MrBeast ha construido con Feastables una marca de alimentación que aprovecha el alcance de su comunidad global.
Cada lanzamiento se convierte en contenido, desafío o evento dentro de su ecosistema digital, donde entretenimiento, narrativa y producto conviven de forma natural.
El resultado es un modelo en el que contenido y negocio avanzan prácticamente al mismo ritmo.
Rowenta x Marta Pombo
En España también empiezan a verse colaboraciones más profundas entre marcas y creadores.
Rowenta ha trabajado con Marta Pombo no solo en acciones puntuales, sino en iniciativas que combinan contenido, demostración de producto y conversación continuada con su comunidad. Este tipo de relaciones buscan construir confianza a lo largo del tiempo.
Gamer Supps

La marca estadounidense de bebidas energéticas orientada al mundo gaming ha construido su visibilidad trabajando con una red estable de streamers y creadores de Twitch y YouTube.
La marca se integra de forma natural en el contenido habitual de los creadores y acaba formando parte del ecosistema cultural de sus comunidades.
Medicube
La firma coreana de cosmética ha construido un modelo de crecimiento apoyado en miles de microcreadores que prueban, explican y recomiendan sus productos en plataformas como TikTok.
Más que depender de grandes influencers, la marca ha apostado por una red muy amplia de creadores que actúan como prescriptores distribuidos.
Fenty Beauty
Fenty Beauty introdujo un modelo en el que la comunidad y los creadores participan activamente en la conversación sobre producto, inclusión y expectativas del consumidor.
Ese diálogo continuo ha influido en la forma en que se diseñan nuevos lanzamientos y en cómo evoluciona la identidad de la marca.
Gymshark
La marca británica de fitness fue una de las primeras en apostar de forma sistemática por creadores del ámbito deportivo.
Su red de atletas y creadores digitales ha sido clave para construir una comunidad global muy cohesionada y una identidad de marca reconocible dentro del sector.
Cupra y los creadores culturales

La marca automovilística del grupo SEAT ha explorado distintas colaboraciones con creadores vinculados al diseño, la música o la cultura digital.
Más que campañas convencionales, estas iniciativas buscan conectar la marca con territorios culturales donde los creadores tienen un papel relevante.
Khaby Lame y el live commerce
El acuerdo del creador Khaby Lame para impulsar proyectos de live commerce ilustra otra evolución interesante: cuando los creadores pasan a participar directamente en proyectos empresariales.
En estos casos el creador deja de ser solo un prescriptor y se convierte en socio dentro del desarrollo del negocio.
Otra forma de construir marca
Si algo une a todos estos ejemplos es que la relación entre marcas y creadores está cambiando de naturaleza.
Durante mucho tiempo, el influencer marketing se centró en amplificar campañas. Hoy empiezan a aparecer modelos en los que los creadores participan en la construcción de comunidad, en la narrativa de marca e incluso en el propio negocio.
Por eso cada vez más compañías empiezan a entender que trabajar con creadores no consiste únicamente en comprar alcance. Tiene más que ver con integrarlos en la conversación cultural que rodea a la marca. Y en algunos casos, también en la propia estructura del proyecto.
La economía de los creadores empieza a apuntar, en el fondo, a algo más amplio: una nueva forma de construir marcas.