Más Mujeres Creativas cumple diez años señalando una estructura que el sector aún no termina de resolver. Y en ese contexto, el aniversario funciona más como termómetro que como celebración.
Diez años después de su nacimiento, Más Mujeres Creativas vuelve a poner sobre la mesa una incomodidad que el sector conoce bien: el talento no se distribuye en igualdad de condiciones, aunque llevemos tiempo afirmando lo contrario.
La asociación nace en 2016 con un objetivo claro: visibilizar y promover el talento femenino en creatividad publicitaria. Desde entonces ha construido algo más que discurso: formación, comunidad, mentoring y presión institucional para intervenir en una realidad persistente —la baja presencia de mujeres en puestos creativos senior y de liderazgo.
Una década después, la necesidad sigue ahí.
Y no es un matiz.
El aniversario se articula alrededor de una idea directa —“su parte del pastel”— que funciona porque no suaviza el problema. Habla de acceso, de oportunidades y de representación en un sector que durante años ha asumido ciertos desequilibrios como parte del sistema.
No lo son.
La clave no está solo en la reivindicación, sino en lo que deja ver sobre cómo funciona hoy la industria creativa. Durante mucho tiempo, la conversación sobre talento se ha apoyado en conceptos como meritocracia o cultura del oficio. Ese marco se queda corto cuando las condiciones de partida no son las mismas.
La conversación se mueve.
Ya no gira solo en torno a visibilidad o reconocimiento puntual. Apunta a la estructura: quién entra, quién se queda y quién acaba liderando la creatividad dentro de agencias y marcas.
Y eso impacta directamente en negocio.
Las marcas operan en contextos culturales cada vez más diversos, con audiencias más exigentes y una sensibilidad mayor hacia la representación. No como discurso, sino como capacidad real de conectar. Cuando los equipos que construyen esa comunicación no reflejan esa diversidad, el problema no es solo reputacional. Es de eficacia.
Más Mujeres Creativas lleva tiempo trabajando en ese plano, menos visible pero más determinante: generar red, acompañar carreras, sostener conversaciones incómodas dentro del propio sector. Ahí es donde se producen los cambios que no salen en campañas.
Desde fuera puede parecer una conversación repetida. Desde dentro, sigue siendo estructural.
Para Capazo Creativo no es una causa externa. Es una posición. No se trata de trabajar el talento desde el género, sino de asumir que el sistema tiene que permitir que ese talento llegue, crezca y se mantenga.
El décimo aniversario no cierra una etapa. Señala el punto en el que está la industria: más consciente, algo más abierta, pero todavía sin haber ordenado del todo la base.
Y por eso iniciativas como esta siguen siendo necesarias.
Cuando una conversación se sostiene durante diez años, el problema no era de visibilidad.
MASMU. 10 años reclamando nuestra parte del pastel,





