Aviator Nation empezó mirando las ventas.
En los últimos 30 días, la marca californiana había recibido alrededor de 20 pedidos procedentes de ChatGPT. Una cifra todavía insignificante dentro de su negocio, según reconocía su director de ecommerce, Curtis Ulrich, pero suficiente para empezar a prepararse para un escenario en el que comprar a través de una inteligencia artificial deje de ser excepcional.
La compañía comenzó a hacer lo previsible: mejorar la información de producto, enriquecer sus catálogos, incorporar más imágenes y trabajar los metadatos para facilitar que una IA entendiera qué estaba vendiendo.
Hasta que decidió mirar otra cosa.
No qué sabía ChatGPT de sus productos, sino qué sabía de Aviator Nation.
Y ahí apareció la sorpresa.
La marca que veía la IA
Cuando analizaron cómo los grandes modelos de lenguaje estaban interpretando Aviator Nation, descubrieron que buena parte de la información que utilizaban para describirla estaba relacionada con sus colaboraciones.
Major League Baseball, festivales de música, partnerships.
Todo eso forma parte de Aviator Nation. De hecho, la compañía ha convertido las colaboraciones en una parte visible de su actividad y en 2026 amplió su colección con MLB hasta alcanzar trece equipos.
El problema estaba en el peso que esas señales habían adquirido.
Curtis Ulrich explicaba a Glossy que la historia que estaban contando los modelos no coincidía exactamente con la que la compañía tenía «en su cabeza y en su corazón».
La IA había construido una Aviator Nation reconocible, pero no exactamente la que Aviator Nation creía estar construyendo.
El descubrimiento llevó a la compañía a un terreno bastante menos tecnológico de lo que cabría esperar: relaciones públicas, storytelling y relato de marca.
Mejorar el catálogo podía ayudar a una IA a entender una sudadera. Pero quedaba una cuestión bastante más compleja: entender por qué esa sudadera es de Aviator Nation.
¿De dónde aprende una IA quién eres?
Durante años hemos trabajado el posicionamiento pensando en las personas. Qué queremos representar, con qué atributos queremos ser asociados o qué lugar aspiramos a ocupar frente a nuestros competidores.
Después aprendimos a ordenar también la información para los buscadores: arquitecturas web, palabras clave, autoridad, contenidos, SEO.
La inteligencia artificial añade otro intérprete.
Cuando alguien pregunta a ChatGPT, Gemini o cualquier otro asistente por una marca, la respuesta puede construirse a partir de señales que la compañía controla y muchas otras que no controla directamente: su web y sus productos, pero también noticias, colaboraciones, medios, creadores, reseñas y conversaciones generadas por terceros.
El caso de Aviator Nation permite verlo con bastante claridad.
La marca se presenta alrededor de un universo californiano, artesanal, ligado a la nostalgia de los setenta, la música y un determinado estilo de vida. Pero sus colaboraciones con MLB y festivales han generado suficientes señales públicas como para adquirir mucho peso en la interpretación de los modelos.
No significa necesariamente que la IA estuviera equivocada.
Quizá estaba viendo una parte de la marca con demasiada nitidez y otras con demasiado poco contraste.
El posicionamiento tiene un nuevo intérprete
Una marca siempre ha convivido con cierta distancia entre la identidad que quiere construir y la percepción que finalmente genera.
Ahora esa distancia adquiere una consecuencia nueva.
Porque la IA no se limita a formarse una idea sobre una marca. Puede utilizar esa idea para explicarla, compararla y recomendarla cuando alguien pregunta qué comprar.
Y eso ya empieza a medirse.
Vogue Business hablaba esta misma semana de AI Visibility (AIV) como una nueva métrica que empieza a entrar en las conversaciones de las marcas de moda. KCD y Launchmetrics están trabajando en medir cómo aparecen las marcas dentro de las respuestas generadas por modelos como ChatGPT o Gemini.
Hay un dato especialmente revelador: según Launchmetrics, más del 80 % de las referencias utilizadas por la IA para hablar de las marcas proceden de earned media: contenidos editoriales, influencers, consumidores y otras fuentes externas.
La conversación, por tanto, desborda el SEO.
Las relaciones públicas, la reputación, las colaboraciones o la consistencia del relato también están enseñando a las máquinas quién es una marca.
Aviator Nation tampoco es la única compañía que ha empezado a trabajar en esta dirección. L’Oréal reconoce haber realizado durante 2025 treinta pilotos dentro de una taskforce dedicada a evolucionar del SEO al GEO y preparar sus activos propios para la búsqueda generativa.
Estamos viendo los primeros intentos de responder a una pregunta que probablemente llegará a muchas más mesas de marketing: ¿qué entiende la IA cuando alguien pregunta por nosotros?
De aparecer a ser entendido
El GEO ha puesto buena parte del foco en conseguir que una marca aparezca en las respuestas generadas por inteligencia artificial.
Es lógico.
Shopify asegura que el tráfico referido por herramientas de IA a las tiendas de su plataforma creció más de ocho veces interanualmente durante el primer trimestre de 2026. Si esos entornos empiezan a participar en el descubrimiento y la compra, las marcas querrán estar presentes.
Pero el caso de Aviator Nation introduce un paso más.
Primero habrá que aparecer. Después, quizá, conseguir ser recomendado. Y antes o después surgirá una cuestión más incómoda: qué versión de la marca está recomendando la IA.
Porque una persona puede pedir unas zapatillas para correr, un hotel para un viaje, un banco para su empresa o una marca de ropa que encaje con determinado estilo de vida. Para responder, el sistema tendrá que interpretar precio, producto y disponibilidad, pero también especialización, reputación, atributos y asociaciones.
Es ahí donde esta conversación deja de pertenecer únicamente al GEO y entra de lleno en la construcción de marca.
Todo lo que haces enseña algo sobre ti
Las marcas llevan años multiplicando sus puntos de contacto. Canales, colaboraciones, contenidos, experiencias, plataformas, patrocinios, conversaciones.
Cada movimiento genera presencia y, al mismo tiempo, deja información sobre quién eres.
Aviator Nation ha construido una presencia intensa alrededor de la música, los festivales y el deporte. Esas decisiones han generado notoriedad y negocio. Ahora descubre que también han contribuido a enseñar a las máquinas qué es Aviator Nation.
Una colaboración cuenta algo. Una aparición en prensa también. Lo mismo ocurre con una descripción de producto, una entrevista, una reseña o aquello que otros publican sobre la compañía.
Hasta ahora observábamos esas señales pensando, sobre todo, en la percepción de las personas.
Habrá que empezar a observar qué hacen las máquinas con ellas.
Aviator Nation llegó hasta aquí porque empezaron a aparecer pedidos desde ChatGPT. Fue buscando un nuevo canal de venta y terminó encontrándose con una pregunta de marca.
Quizá esos 20 pedidos sean lo menos importante del caso.
Más interesante será saber qué Aviator Nation recomendará la IA cuando llegue el pedido número 20.000.
Lo que esta MIRADA ayuda a entender
– ¿Cómo construye una inteligencia artificial su percepción sobre una marca?
– ¿Qué señales influyen en cómo ChatGPT y otros modelos interpretan y recomiendan marcas?
– ¿Por qué Aviator Nation está revisando su PR y storytelling después de analizar cómo la interpreta la IA?
– Si una IA recomienda tu marca por razones distintas a las que tú has construido, ¿de quién es ese posicionamiento?